Simplemente Jacinda Arder

 

Cuando aflora el sentimiento humano desaparecen las diferencias de credo, los colores y fronteras y eso nos deja agradable fragancia en medio de un mundo lleno de intolerancia y odio. La humanidad está por encima de todo y quiera Dios que siga siendo así para siempre. Gracias a la humanidad hemos visto la buena gente de Nueva Zelanda y la primera ministra Jacinda Ardern unirse a los musulmanes en sus oraciones, después del incidente de las mezquitas. Jacinda Ardern ha logrado transformar la difícil situación de su país en una enorme energía de amor, tolerancia y rechazo del odio.  Jacinda Ardern nos enseñó que, a pesar de las creencias y raíces de las personas, lo que nos une es más grande y más profundo que cualquier mal que conduzca a la división, al conflicto y a la disputa.