Nuestro Profeta Muhammad

El profeta Muhammad (S.A.W.) era un ser excepcional; colaboraba con su familia en todo y cuando llegaba el tiempo de la oración salía y dirigía la oración en la mezquita. Su misión profética no le impedía colaborar en las tareas domésticas. Aisha (que Allah esté complacido con ella) fue consultada: “¿Qué hacía el Mensajero de Dios en casa?”. Ella respondió: “Él era un hombre como cualquier otro, lavaba su ropa, ordeñaba sus ovejas, y se preparaba su comida”. Quiera Dios que seamos como nuestro profeta.