Hay que controlarse

No vale la pena vivir enfadado, porque el enfado corrompe el carácter, las acciones y es el origen de todo el mal. Por eso, el Islam nos enseña controlarnos. Cuando un hombre le fue a ver al Mensajero pidiéndole su consejo, el Profeta le dijo: “No te enfades”. Y se lo repitió una y otra vez.Es necesario acordarse de todo eso para vivir alejados, en la medida de lo posible, del enfado y sus malas consecuencias.