Hablando de Ramadán

El mes de Ramadán no tiene parecido con ningún otro mes. Es diferente.

Ramadán tiene un sabor especial. La gente permanece despierta prácticamente todas las noches de Ramadán y espera hasta poder distinguir entre el hilo blanco y el hilo negro, o sea el alba. Comen y comienza, de esta manera un esperado y anhelado ayuno hasta la puesta del sol.

A pesar del hambre y la sed los musulmanes se muestran felices. A pesar del cansancio propio de las largas horas sin comer ni beber la gente se ve feliz y todos mirándose sin musitar dicen: es Ramadán, feliz Ramadán.