Hablad

Somos seres sociales y debemos comunicarnos unos con otros. No importa si conocemos o no a las personas con quienes platicamos un poco. Para romper el hielo, el profeta nos orienta diciéndonos: “(…) saluda a los que conoces y a los que no conoces”.

Hablar con “extraños”, con gente anónima… enriquece nuestra vida y mejora nuestras interacciones con familiares. La conversación en sí embellece el día y nos da un pequeño impulso de optimismo y positividad. Intenta entablar una simple conversación con un taxista, por ejemplo, y te contará historias e historias. Cuando entres en una sala de espera di: “buenos días”, sonriendo, seguro que la gente que está ahí te regalará una sonrisa y un saludo. Salude al camarero que te sirve el café y llámele por su nombre, se sentirá feliz, memorizará tu tipo de café y esperará siempre tu llegado.

Quiera Dios que la amabilidad nos acompañe.