Gracias a Dios

Son grandiosas las mercedes divinas, a pesar de considerarlas cosas normales y comunes. Fíjate en la simplicidad al Inhalar y al exhalar, todo se desarrolla suavemente y sin darte cuenta de ello. Fíjate en la mano que extendemos para levantar y cargar cualquier cosa, en los pies sobre los cuales estamos caminando con pasos firmes, en la mente que piensa, en el ojo que ve…

 Frente a todo eso, necesitamos decir: Alabado sea Dios, gracias a Dios, Dios es grande…

Debemos reconocer todo don que Dios nos ha otorgado y agradecerle por él.