Este es el plazo

Nadie puede decir que no sufre de enojo, de enfado y tal vez ira. Eso es cosa común, pero este estado de enfado no debe durar demasiado, porque el diablo está al acecho y se prepara para engrandecer las cosas. Está bien dejar pasar algún tiempo hasta calmarse y luego, poco a poco, todo vuelve a su cauce natural. Por eso, el Profeta dice: «No es lícito que uno se separe de su hermano musulmán durante más de tres noches, de modo que cuando se encuentran, uno de ellos aparta la cara para evitar el encuentro y el otro también, aparta la cara. El mejor de ellos es quien inicia el saludo».

Quiera Dios que la hermandad se propague entre nosotros.