Esa es su herencia

El profeta Muhammad (S.A.W.) no se preocupaba por asuntos de la vida terrenal y sobre esta vida decía: “¡Qué es la vida para mí! Vivo en ella como aquel pasajero que ha encontrado un árbol y sobre su sombra se quedó un poco para descansar, después, se ha ido”.
El Profeta abandonó este mundo sin dejar herencia alguna. Aisha (R.A.A.) dijo: “nada ha dejado, ni dinar, ni adarme, ni oveja, ni camello, ni nada”.
!Qué simplicidad, no!