Es propio del islam

El islam apareció en un momento en que la oración solo se consideraba válida al ser realizada en un templo y con la presencia de un sacerdote.

Gracias a la facilidad propia del islam, su doctrina estableció que un musulmán podía realizar sus rezos donde quisiera y en todas partes. El profeta dijo: “(…)La tierra ha sido declarada para mí (y para mis seguidores), un lugar para rezar. Por lo tanto, mis seguidores pueden rezar donde sea al llegar el momento de una oración…”.