Cada uno deja sus huellas

El islam ha necesitado de la labor de la primera generación, y también necesita de la acción de los que llegan más tarde para seguir creciendo en el mundo. El asunto se asemeja a la plantación. Ésta necesita la primera lluvia y también la segunda lluvia para seguir creciendo.
Al respecto, el profeta (S.A.W.) dice: “El ejemplo de mi nación es como la lluvia. No se sabe si la parte inicial o la parte final son buenas “.
Quiera Dios que podamos cumplir y entregar la antorcha a quienes nos siguen.