Agradable rutina

Me encanta la rutina de Ramadán, me encanta la recitación del Corán, el zikr, la mezquita, oraciones, tarawih, silencio, mucho silencio, meditación, reflexión… y todo eso es propio del bendito Ramadán.
Me encanta ver los rostros de los hermanos, rostros relajados, sumisos, silenciosos. A veces, mirando a nada, a veces, al horizonte, a veces contemplan las interminables lineas de la las alfombras, sin musitar. Ramadán es maravilloso y quiera Dios que ganemos la complacencia divina en este bendito Ramadán.