A padres e hijos

A los chavales les digo que no fumen, que no beban alcohol y que no busquen falsos placeras. Les digo que vivan su vida, pero sin destruirla, porque un día la van a necesitar y no la van a encontrar, si se destruye. Les digo que no necesitan éxtasis y que el vigor propio de la juventud hay que canalizarlo como corresponde. A sus padres les digo: escuchad a vuestros hijos, no los dejéis solos, ni les hagáis sentirse vigilados por vosotros. Acercaos a ellos con el ánimo de guiarles, no controlarles. Que Dios cuide de la juventud sana y que guíe a los padres.